¿Un chicle contra el VPH y el cáncer? Esto dice la ciencia

La idea parece sacada de una película: un chicle diseñado para actuar contra el virus del papiloma humano (VPH) y determinados microorganismos relacionados con algunos cánceres de cabeza y cuello. Sin embargo, detrás del llamativo concepto existe una investigación científica real.

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Un equipo encabezado por investigadores de la Escuela de Medicina Dental de la Universidad de Pensilvaniadesarrolló una goma de mascar bioingenierizada a partir de la planta Lablab purpureus. En experimentos realizados con muestras procedentes de pacientes con carcinoma escamoso de cabeza y cuello, el compuesto consiguió agrupar aproximadamente el 93% del VPH detectado en muestras de saliva y alrededor del 80% en muestras de enjuague oral

Además, otra formulación del chicle redujo en más de un 99% los niveles de dos bacterias estudiadas por su asociación con este tipo de cáncer: Porphyromonas gingivalis y Fusobacterium nucleatum

El descubrimiento es prometedor, pero requiere una aclaración fundamental: este chicle no ha demostrado curar el VPH ni curar el cáncer. Buena parte de los resultados publicados corresponden a estudios ex vivo, es decir, experimentos realizados sobre muestras biológicas fuera del cuerpo humano.

Entonces, ¿qué descubrieron exactamente los científicos y por qué esta investigación podría ser importante?

¿Qué es el chicle experimental contra el VPH?

La investigación fue liderada por el profesor Henry Daniell, de la Universidad de Pensilvania, junto con colaboradores de otras instituciones estadounidenses.

El trabajo fue publicado en 2026 en la revista científica Scientific Reports bajo el título Ex vivo HNSCC clinical studies using saliva and antiviral or antibacterial chewing gums reveal reduction in carcinogenic microbes

El producto estudiado no es un chicle convencional.

Está elaborado a partir de Lablab purpureus, conocida también como frijol lablab o hyacinth bean, una planta que contiene una proteína denominada FRIL.

Esta proteína posee propiedades capaces de unirse a determinadas estructuras presentes en la superficie de ciertos virus. Investigaciones anteriores del mismo grupo ya habían estudiado esta tecnología frente a otros virus. 

En el caso del VPH, los investigadores plantearon utilizar el chicle como una especie de sistema de captura dentro de la cavidad oral.

¿Cómo funcionaría el chicle contra el VPH?

La clave está en la proteína FRIL.

Según los investigadores, FRIL puede reconocer determinadas estructuras de carbohidratos presentes en la superficie viral y favorecer que las partículas se agrupen.

Al quedar agregadas, las partículas virales tendrían mayores dificultades para interactuar de manera individual con las células.

En palabras sencillas, el objetivo no es que el chicle funcione como un medicamento tradicional que destruye directamente el virus, sino que actúe como una especie de trampa molecular capaz de concentrar partículas virales.

Este mecanismo ya había despertado interés anteriormente porque la misma plataforma había sido estudiada frente a SARS-CoV-2, influenza y virus del herpes simple. 

El resultado que llamó la atención: hasta 93% del VPH en saliva

Uno de los datos más llamativos del nuevo trabajo surgió al analizar muestras orales de pacientes con carcinoma escamoso de cabeza y cuello.

Los investigadores utilizaron muestras de saliva y enjuague oral.

Según el artículo científico:

  • Los extractos del chicle con FRIL consiguieron agregar aproximadamente el 93% del VPH en las muestras de saliva evaluadas.
  • En muestras positivas procedentes de enjuagues orales, la agregación alcanzó aproximadamente el 80%

El estudio incluyó muestras de 44 pacientes para parte de los análisis relacionados con VPH. 

Es importante entender qué significa ese porcentaje.

No significa que una persona pueda mascar un chicle y eliminar el 93% de una infección por VPH de su organismo.

Los investigadores aplicaron extractos del producto sobre muestras obtenidas de pacientes y observaron lo que ocurría en condiciones experimentales.

Por eso, todavía es necesario comprobar si el efecto se reproduce de manera consistente cuando el producto es utilizado directamente por personas.

El chicle también apunta a bacterias relacionadas con cáncer de cabeza y cuello

El VPH no fue el único objetivo de los investigadores.

El equipo también estudió dos bacterias:

Porphyromonas gingivalis

Es una bacteria relacionada principalmente con la enfermedad periodontal y ha despertado creciente interés científico debido a su posible participación en distintos procesos inflamatorios y tumorales.

Fusobacterium nucleatum

Esta bacteria forma parte del ecosistema oral, aunque una abundancia elevada se ha relacionado en diferentes investigaciones con procesos inflamatorios y ciertos tipos de cáncer.

En el estudio, los investigadores incorporaron al chicle un péptido antimicrobiano denominado protegrin-1.

Una sola exposición experimental al producto combinado redujo en más del 99% los niveles de P. gingivalis y F. nucleatum en muestras de saliva y enjuague oral. 

Un elemento especialmente interesante fue que determinadas bacterias beneficiosas de la boca, incluidos estreptococos comensales, permanecieron relativamente preservadas. 

¿Significa esto que existe un chicle que previene el cáncer?

No.

Aunque algunos titulares pueden generar esa impresión, científicamente sería prematuro asegurarlo.

La investigación demuestra principalmente que esta formulación puede reducir o capturar determinados microorganismos asociados con cáncer de cabeza y cuello en condiciones experimentales.

Pero existen varias etapas entre reducir un microorganismo en una muestra de saliva y demostrar que una intervención previene un cáncer.

Para confirmarlo serían necesarios ensayos clínicos suficientemente grandes que permitan conocer, entre otras cosas:

  • cuánto VPH reduce realmente el chicle cuando una persona lo mastica;
  • durante cuánto tiempo permanece el efecto;
  • qué frecuencia de uso sería necesaria;
  • si puede disminuir la transmisión del VPH oral;
  • si reduce infecciones persistentes;
  • si finalmente disminuye el riesgo de desarrollar cáncer;
  • cuáles serían sus posibles efectos adversos a largo plazo.

Los propios investigadores plantean avanzar hacia estudios clínicos para determinar su potencial como terapia complementaria o estrategia preventiva frente a determinadas infecciones. 

¿Qué relación existe entre el VPH y el cáncer?

El virus del papiloma humano comprende más de 200 virus relacionados.

La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen espontáneamente gracias al sistema inmunitario. Sin embargo, algunos tipos denominados VPH de alto riesgo pueden persistir durante años y producir alteraciones celulares capaces de favorecer el desarrollo de determinados cánceres. 

Entre ellos destacan los tipos VPH 16 y VPH 18, responsables de una parte importante de los cánceres asociados al virus. 

El VPH puede estar relacionado con cáncer:

  • cervical;
  • anal;
  • vaginal;
  • vulvar;
  • de pene;
  • orofaríngeo.

El cáncer orofaríngeo afecta estructuras situadas en la parte posterior de la garganta, incluidas las amígdalas y la base de la lengua.

En Estados Unidos, los organismos sanitarios estiman que aproximadamente 60% a 70% de los cánceres orofaríngeos están relacionados con VPH

¿Cuáles son las causas y factores de riesgo del cáncer orofaríngeo?

No existe una sola causa para todos los cánceres de garganta y cabeza y cuello.

Entre los factores de riesgo reconocidos se encuentran:

Infección persistente por VPH

Especialmente por VPH tipo 16, cuya relación causal con el cáncer orofaríngeo está bien establecida. 

Consumo de tabaco

El tabaco aumenta significativamente el riesgo de numerosos cánceres de cabeza y cuello. 

Consumo elevado de alcohol

También constituye un factor de riesgo importante, particularmente cuando se combina con tabaco. 

La presencia de uno de estos factores no significa que una persona desarrollará necesariamente cáncer.

Síntomas del cáncer orofaríngeo que conviene conocer

Muchas infecciones por VPH no producen síntomas y desaparecen espontáneamente.

Además, presentar uno de los síntomas siguientes no significa automáticamente tener cáncer, ya que pueden aparecer por múltiples causas benignas.

Sin embargo, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y los CDC mencionan entre las posibles señales del cáncer orofaríngeo:

  • dolor de garganta persistente;
  • dificultad o dolor al tragar;
  • un bulto en el cuello;
  • cambios persistentes en la voz;
  • dolor de oído;
  • lesión o zona anormal de la boca o garganta que no desaparece;
  • pérdida de peso sin explicación;
  • dificultad para mover completamente la lengua o abrir la boca. 
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Ante síntomas persistentes o preocupantes corresponde consultar con un profesional sanitario.

Beneficios potenciales del chicle contra el VPH

Aunque todavía estamos hablando de una tecnología experimental, los resultados permiten identificar varias posibles ventajas si futuras investigaciones confirman su eficacia.

Podría actuar directamente en la cavidad oral

Un chicle permite mantener durante cierto tiempo el principio activo en contacto con la saliva y las superficies de la boca.

Podría convertirse en una alternativa de bajo costo

Una de las metas del grupo de investigación es desarrollar métodos accesibles de administración de proteínas terapéuticas mediante plantas.

Podría actuar contra diferentes microorganismos

La combinación estudiada tiene componentes antivirales y antibacterianos.

Podría preservar parte de la microbiota beneficiosa

En las pruebas realizadas, la actividad contra determinadas bacterias perjudiciales no eliminó algunos grupos de bacterias comensales estudiadas. 

Todo esto representa beneficios potenciales, no beneficios clínicos ya demostrados.

¿Cómo se usaría este chicle?

Aquí existe otro punto importante: todavía no debe utilizarse como tratamiento casero.

No se trata de comprar chicles comunes ni de buscar productos elaborados con una planta similar.

La formulación empleada por los investigadores está diseñada específicamente para liberar determinadas proteínas y péptidos.

Los ensayos clínicos permitirán determinar aspectos como dosis, duración y frecuencia.

En una descripción posterior del programa de investigación, Daniell señaló que uno de los protocolos previstos contempla evaluar tres unidades al día durante cuatro semanas para estudiar cambios en la carga viral del VPH, aunque esos parámetros forman parte de la investigación y no constituyen una recomendación para el público general. 

Precauciones: lo que este descubrimiento no significa

La aparición de investigaciones médicas llamativas suele generar interpretaciones exageradas en redes sociales.

En este caso hay que evitar cuatro conclusiones incorrectas.

El chicle no es una cura demostrada para el VPH

La mayoría de las infecciones por VPH son controladas naturalmente por el sistema inmunitario. Cuando existe una infección persistente, el seguimiento médico dependerá del lugar afectado y de la situación individual.

Tampoco es una cura contra el cáncer

Reducir microorganismos relacionados con una enfermedad no equivale a eliminar células cancerosas ni reemplaza los tratamientos oncológicos.

No sustituye la vacunación contra el VPH

Las vacunas contra el VPH siguen siendo una de las herramientas más importantes para prevenir nuevas infecciones por tipos de VPH asociados con cáncer.

El Instituto Nacional del Cáncer señala que la vacunación puede prevenir hasta aproximadamente el 90% de los cánceres causados por VPH

La vacuna previene nuevas infecciones; no trata una infección que ya existe. 

Un chicle convencional no produce este efecto

El producto estudiado es una formulación bioingenierizada específica. Los resultados no pueden extrapolarse a cualquier goma de mascar.

Recomendaciones actuales para reducir el riesgo asociado al VPH

Mientras esta tecnología continúa siendo investigada, las estrategias respaldadas actualmente por organismos sanitarios siguen siendo las habituales.

Entre ellas se encuentran la vacunación contra el VPH de acuerdo con las recomendaciones sanitarias correspondientes a cada país y edad, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y acudir a evaluación médica o dental ante síntomas persistentes en boca o garganta.

El CDC también señala que las medidas de barrera durante el contacto sexual pueden disminuir la probabilidad de transmisión del VPH, aunque no eliminan completamente el riesgo. 

¿Por qué este estudio podría ser importante en el futuro?

Una de las grandes dificultades en prevención médica es llevar un principio activo exactamente al lugar donde se necesita de forma sencilla, económica y aceptable para los pacientes.

Un chicle reúne características interesantes: permanece en la boca durante varios minutos, estimula la saliva y puede liberar sustancias progresivamente.

Por eso, esta investigación va más allá de la curiosidad de crear un “chicle medicinal”.

Si ensayos clínicos posteriores demuestran resultados similares dentro del cuerpo humano, podría abrirse una nueva vía para reducir microorganismos orales relacionados con enfermedades utilizando sistemas de administración sencillos.

El investigador Henry Daniell ha explicado que el objetivo es continuar avanzando hacia ensayos clínicos que permitan evaluar estas formulaciones como complementos de tratamientos actuales o como posibles estrategias para disminuir infecciones y transmisión. 

La ciencia, por ahora, es prometedora. La evidencia definitiva todavía está por construirse.

Preguntas frecuentes

¿Existe realmente un chicle para combatir el VPH?

Existe un chicle experimental bioingenierizado desarrollado por investigadores de la Universidad de Pensilvania. En muestras de pacientes consiguió agregar aproximadamente el 93% del VPH presente en saliva, pero todavía no puede considerarse un tratamiento aprobado contra la infección. 

¿El chicle contra el VPH cura el cáncer?

No. Actualmente no existe evidencia que demuestre que este chicle cure el cáncer. La investigación analizó su capacidad para reducir microorganismos relacionados con determinados cánceres de cabeza y cuello.

¿El chicle elimina el 93% del VPH del cuerpo?

No necesariamente. El 93% corresponde al efecto observado sobre muestras de saliva analizadas experimentalmente. No significa que una persona elimine ese porcentaje del virus de su organismo simplemente al mascar el producto.

¿Qué tiene el chicle experimental contra el VPH?

Uno de sus componentes principales es FRIL, una proteína presente en Lablab purpureus. Otra formulación incluye además protegrin-1, un péptido antimicrobiano utilizado para actuar contra determinadas bacterias.

¿El VPH puede provocar cáncer de garganta?

Algunos tipos de VPH de alto riesgo, especialmente el VPH 16, pueden causar cáncer orofaríngeo cuando la infección persiste durante años. 

¿Todas las personas con VPH desarrollarán cáncer?

No. La gran mayoría de las infecciones por VPH son controladas y desaparecen por sí mismas en uno o dos años. Solo una proporción de infecciones persistentes por tipos de alto riesgo puede producir alteraciones celulares que eventualmente deriven en cáncer. 

¿Se puede comprar el chicle contra el VPH?

El producto descrito en esta investigación continúa siendo experimental y no debe confundirse con chicles comerciales. Su posible utilización médica dependerá de los resultados de futuros ensayos clínicos y de las correspondientes evaluaciones regulatorias.

¿La vacuna contra el VPH sigue siendo necesaria si este chicle funciona?

Sí. Incluso si esta tecnología demuestra eficacia futura, no reemplaza actualmente la vacunación. Las vacunas contra el VPH cuentan con evidencia consolidada para prevenir infecciones producidas por los principales tipos de alto riesgo y reducir el riesgo de diversos cánceres relacionados con el virus. 

Conclusión

La posibilidad de combatir determinados microorganismos vinculados con el cáncer utilizando algo tan cotidiano como un chicle resulta sorprendente, pero la investigación existe y sus primeros resultados son relevantes.

El equipo de la Universidad de Pensilvania consiguió que una formulación basada en la proteína FRIL agregara aproximadamente el 93% del VPH presente en determinadas muestras de saliva y cerca del 80% en muestras de enjuague oral. Además, una versión que incorporaba protegrin-1 redujo en más del 99% dos bacterias estudiadas por su relación con el cáncer de cabeza y cuello. 

Sin embargo, todavía hay una distancia importante entre estos resultados experimentales y poder afirmar que existe un chicle capaz de prevenir o tratar el cáncer.

Los próximos ensayos clínicos serán fundamentales para conocer qué ocurre cuando el producto se utiliza directamente en seres humanos y si la reducción de estos microorganismos se traduce realmente en beneficios médicos.

Por ahora, quizás la conclusión más interesante sea otra: una tecnología aparentemente sencilla podría convertirse en una novedosa forma de administrar agentes antivirales y antimicrobianos directamente en la boca.

Y esa posibilidad sí tiene a la ciencia mirando muy de cerca este peculiar chicle.

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