En los últimos años, la llamada “urinoterapia” ha vuelto a circular con fuerza en internet, redes sociales y algunos espacios de medicina alternativa. Sus defensores aseguran que beber la propia orina puede aportar beneficios para la salud, fortalecer el sistema inmunológico o incluso ayudar a curar enfermedades. Pero ¿qué hay realmente de cierto en estas afirmaciones? ¿Existe respaldo científico o se trata de un mito sin fundamento?
Este artículo analiza qué es la urinoterapia, qué contiene realmente la orina y qué dice la evidencia científica disponible.

¿Qué es la urinoterapia?
La urinoterapia es una práctica alternativa que consiste en ingerir, aplicar sobre la piel o utilizar la propia orina con fines terapéuticos. Sus orígenes se remontan a tradiciones antiguas de distintas culturas, aunque en la actualidad se ha difundido principalmente a través de testimonios personales y contenidos virales en internet.
Es importante aclarar que esta práctica no forma parte de la medicina convencional ni está reconocida por organismos de salud oficiales.
¿Qué contiene realmente la orina?
La orina es un líquido de desecho producido por los riñones cuya función principal es eliminar del organismo sustancias que el cuerpo no necesita. Está compuesta mayoritariamente por agua, pero también contiene urea, creatinina, sales minerales, restos hormonales y otros productos metabólicos.
Aunque la orina fresca suele ser estéril al momento de salir del cuerpo, su función biológica es precisamente transportar residuos para ser eliminados, no reutilizados.
¿Existen beneficios comprobados de beber orina?
Hasta la fecha, no existen estudios científicos sólidos que demuestren que beber la propia orina tenga beneficios para la salud. Las principales organizaciones médicas y sanitarias coinciden en que no hay evidencia que respalde las afirmaciones de la urinoterapia.
Al contrario, algunos expertos señalan que ingerir orina puede reintroducir en el cuerpo sustancias que los riñones ya han filtrado y eliminado, lo que no aporta beneficios fisiológicos conocidos.
Posibles riesgos y advertencias
Aunque algunas personas aseguran no haber tenido efectos adversos, beber orina no está exento de riesgos potenciales. Entre ellos se incluyen la reintroducción de toxinas, el aumento de la carga renal y, en ciertos casos, la presencia de bacterias si la orina no es completamente estéril.
Por esta razón, la práctica no es recomendada por profesionales de la salud ni por organismos oficiales como una forma segura o efectiva de tratamiento.
¿Por qué sigue siendo un tema tan popular?
La popularidad de la urinoterapia suele estar asociada a la búsqueda de soluciones naturales, económicas o alternativas frente a problemas de salud. También influyen los testimonios personales, que pueden resultar convincentes, aunque no sustituyen la evidencia científica.
Es fundamental diferenciar entre experiencias individuales y conocimiento respaldado por estudios rigurosos.
Conclusión: ¿verdadero o falso?
Desde el punto de vista científico y médico actual, la afirmación de que tomarse la propia orina tiene beneficios es falsa. No existen pruebas confiables que respalden esta práctica, y su uso puede implicar riesgos innecesarios.
La mejor decisión para cuidar la salud sigue siendo informarse adecuadamente, consultar fuentes confiables y acudir a profesionales capacitados ante cualquier duda o problema médico.
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