Curiosidades Salud

Dar un teléfono celular a un niño es como darle drogas

Los beneficios y riesgos del teléfono celular lo convierten en una herramienta de gran controversia especialmente al formar parte de la vida de los niños pequeños.

El teléfono celular es una de las mayores creaciones de la historia moderna y posee una gran importancia para el día a día de las personas debido a sus diferentes usos.

Gracias al creciente desarrollo y la constante evolución de la tecnología durante los últimos años, los teléfonos móviles se han convertido en mucho más que una herramienta de comunicación. Dado que a través de las aplicaciones es posible trabajar, transmitir en las distintas redes sociales, grabar, editar y muchas otras opciones que lo convierten en un artículo de necesidad para las personas.

Debido a además de la comunicación y las distintas aplicaciones móviles, en la actualidad gran parte del día a día requiere de la presencia de los teléfonos celulares. Al punto en que incluso los pagos de comida, servicios y transporte se realizan a través de este dispositivo, por lo que es un elemento fundamental para el ámbito profesional, social y  personal de los seres humanos.

El teléfono celular y su impacto en los niños

La incorporación de la tecnología en el día a día del ser humano posee diversos beneficios pero también es capaz de crear grandes consecuencias a nivel físico, mental y emocional.

Esto se debe a que con el paso de los años el teléfono celular ha incrementado su participación en la vida diaria de las personas. Hasta convertirse en un elemento capaz de generar una gran dependencia hacia el dispositivo en adultos, pero especialmente en los más jóvenes de la casa.

La presencia de los celulares en la vida de los niños ha sido objeto de crítica por diversos psicólogos y docentes, quienes afirman que el dispositivo suele causar una gran adicción en su público joven. Hasta el punto de transcurrir gran parte del día aferrados al teléfono celular navegando en la red, jugando o charlando con sus amigos.

Debido a este comportamiento es que diversos expertos afirman que otorgarle un teléfono inteligente a un niño es como “darle un gramo de cocaína”. Motivado a la gran sensación de dependencia y necesidad que generan estos dispositivos en el comportamiento de los más pequeños de la casa.

niños y el teléfono celular

“Cuando le das a tu hijo una tableta o un teléfono, realmente le estás dando una botella de vino o un gramo de coca cola”

De esta forma lentamente comienzan un proceso de aislamiento que no corresponde con los rasgos de su personalidad. Sino con la constante atracción y la adicción de permanecer siempre conectado, ya sea jugando en línea, viendo series, charlando con amigos, publicando en redes sociales o viendo imágenes.

Un comportamiento bastante similar a quienes padecen de adición a las drogas o al alcohol, el cual causa gran preocupación en los expertos. Ya que a juicio de la especialista en clínicas de rehabilitación, Mandy Saligari, las largas horas diarias dedicadas al celular es una forma de adicción por parte de los niños.

Sin embargo la adicción y la necesidad del teléfono celular no es el único gran riesgo al que se enfrentan los jóvenes. Dado que su constante uso también pueden llegar a padecer de depresión, ansiedad, dolor de cuello y muñeca, trastornos de sueño y sentimientos de inseguridad. Los cuales afectan su condición física y mental hasta el punto de perjudicar su correcto desarrollo y crecimiento.

Es por ello que los expertos comparan la adicción al teléfono celular con el consumo de ciertas drogas como la cocaína. Dado que ambos elementos generan una gran dependencia en quienes los utilizan hasta el punto en que la sensación de bienestar y felicidad están íntimamente relacionados con la presencia o ausencia del dispositivo o droga.

Sin duda una grave consecuencia especialmente en los niños, dado que desde temprana edad visualizan al teléfono celular como una parte de sí mismos. Especialmente si los padres utilizan al dispositivo como una herramienta de distracción o entretenimiento y así distraer a los pequeños. Una medida que lentamente se convierte en el día a día de los jóvenes hasta generar la adicción a los dispositivos.