Espiritualidad

4 actitudes con las que debilitas el vínculo emocional con tus hijos

El vínculo emocional entre padres e hijos a lo largo de la vida experimenta momentos de tensión, felicidad, crisis y dolor que pueden alejar o acercar a la familia.

Debido a la falta de manuales al formar una familia, los padres se enfrentan a los problemas de la crianza entre errores y aciertos que pueden afectar el vínculo emocional.

Educar una nueva vida es una tarea y un desafío para muchos adultos, incluso tras tener experiencia en el ámbito familiar. Dado que cada persona es un mundo especialmente cuando se trata de los niños y la forma en la que los padres ejercen su crianza y preparación para el futuro.

Todos los padres en algún punto de sus vidas experimentan momentos de crisis frente al comportamiento de sus hijos, especialmente en las épocas de rebeldía. Ante esta situación, muchos se dejan llevar por la emoción, el desespero  y la ansia de solucionar los problemas dentro de su hogar.

Una decisión que en ocasiones puede resultar peligrosa para la dinámica familiar y el vínculo emocional entre los miembros de la familia. Al recurrir a medidas y comportamientos que  representan un grave error en la crianza y que puede afectar el comportamiento a futuro de los niños.

Actitudes que rompen el vínculo emocional entre padres e hijos

vínculo emocional

No escuchar: Para muchos padres el escuchar las opiniones de sus hijos representa todo un desafío, especialmente cuando plantean preguntas para las que no se tienen respuestas. O al presentar un escenario que como adulto no habías considerado previamente.

Esta negativa a escuchar su punto de vista, inquietudes, preguntas, deseos o problemas es un factor importante en la dinámica familiar a futuro, ya que puede marcar el quiebre del vínculo emocional dentro del hogar.

Sanciones: Muchas familias consideran a los castigos como una parte fundamental de la crianza y de la educación de los más jóvenes. Sin embargo, esta errada creencia produce a futuro una falta de confianza, rabia, desconfianza, rencor e inseguridad en los niños al asumir cada error con un castigo y a sus figuras paternas como un enemigo y la fuente de su dolor.

Comparaciones: Al querer incentivar a sus hijos a mejorar, los padres suelen utilizar una figura cercana como hermanos, primos o amigos de inspiración. Sin reconocer que las comparaciones destruyen la confianza de los pequeños, al intentar ser moldeados como otras personas.

Gritos: Para los niños, los gritos generan el mismo efecto de los golpes y representa una forma de maltrato psicológico. Dado que crece con temor y vergüenza ante los gritos que recibe constantemente en su hogar. Una acción que quiebra su vínculo emocional con sus padres y que marca su forma de actuar a futuro.